Los misterios de Mitra: los rangos superiores
Por Humberto Ortiz.
Los rituales mitraicos preparaban simbólicamente al iniciado para el ascenso del alma a las esferas celestes. El neófito ensayaba ese viaje mediante manipulación de objetos, juegos con imágenes y ceremonias que vivificaban un recorrido purificador del apego a lo material. Existen pruebas e indicios de ese proceso, pero no se conoce con precisión el vasto sistema teológico que lo explicaba. Tras superar los grados comunitarios –el Cuervo (Corax), el Novio (Nymphus), el Soldado (Miles), el León (Leo) y el Persa (Perses)- el adepto se enfrentaba a las dos últimas y más sagradas dignidades.
El sexto grado era el Emisario del Sol (Heliodromus) cuyo nombre en latín significa literalmente “corredor de Helio”. Se llamaba Emisario porque su papel principal era acompañar al representante de Mitra, que era el Padre (Pater) durante el banquete sagrado. Juntos encarnaban la amistad profunda entre Mitra y el Sol, que acompañaba siempre a los hermanos o mistas. De cómo alcanzaban los adeptos estos grados superiores nada se sabe.
El Emisario del Sol (Heliodromus) tendría que ser ya un gran conocedor de los misterios astrológicos del culto: aconsejaba al Padre (Pater) y asumía las decisiones grupales si la autoridad se ausentaba; era su lugarteniente. Su función sería la de irradiar la luz lograda en el ascenso y conectar el mundo con el orden cósmico superior. Simbolizaba al alma que había trascendido las ataduras de la materia para sintonizarse con el motor de la luz. Vestía una túnica roja con cinturón amarillo y sus símbolos eran una corona de rayos solares y un látigo, con el que supuestamente guiaba el carro solar.
El Pater, el Padre, era el séptimo y último grado de la escala ascendente, asociado a Saturno, la última esfera planetaria. La simbología del Leontocéfalo, asociada al grado León (Leo) que implicaba la entrada al mundo espiritual, cobra mayor valor como imagen de una divinidad que engloba el cosmos entero y el tiempo infinito, del que Mitra era el verdadero regente sagrado. El Padre (Pater) era el representante directo de Mitra, quien controlaba la soberanía cósmica. Sus atributos eran el gorro frigio de Mitra, la hoz que lo remite a Saturno, el báculo y un anillo de granate o rubí, como símbolos del sabio maestro, además de una copa de libación (patera) como oficiante de los rituales. Parece que vestía de púrpura. Se especula, por la epigrafía, que existía un Padre de Padres (Pater Patrum), una autoridad que supervisaba a los Padres de varias comunidades mitraicas cercanas.
Mitra era un dios protector y mediador que unía el plano material con el divino y abría al alma hacia una eternidad feliz.
