La película perdida de Margot Benacerraf

 


 

 

Por Álvaro Mata

Nacida en Caracas en 1926, Margot Benacerraf estudió Filosofía y Letras en la antigua sede de la Universidad Central de Venezuela, ubicada en el centro de la ciudad. Al poco tiempo marcharía a Nueva York, donde se enamoró del cine, y luego a París, donde lo estudió a profundidad en el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos.

De regreso a Caracas, tan sólo dos películas fueron suficientes para convertir en leyenda a esa dama de la cultura venezolana que es Margot Benacerraf. La primera, el poema visual Reverón, del año 1952, consagrado al maestro de Macuto, y el largometraje Araya (1959), dedicado a la explotación artesanal de las salinas orientales, que fue distinguido con el Premio de la Comisión Superior Técnica y el Premio de la Crítica Internacional en el XII Festival de Cannes de 1959 (compartido con Hiroshima, mon amour de Alain Resnais). La premiada directora tenía poco más de 30 años de edad.

Cuenta Margot Benacerraf en una entrevista que mientras estaba en París exhibiendo su filme sobre Reverón, conoció a Pablo Picasso: “Por esos días, unos amigos me llevaron al taller de Picasso y le dijeron: ‘Mira, esta persona chiquitica que tú ves aquí hizo una película muy buena sobre Armando Reverón’. Picasso dijo que le interesaba verla y me pidió que le llevara la película a su casa en el sur de Francia. Creí que era una gentileza suya tal invitación, pero él insistió, y yo terminé yendo con mis rollos de película al sur de Francia. Fui por tres días y me quedé durante tres meses.

Todos los días filmábamos lo que a Picasso se le pasara por la cabeza: pintándole las rodillas a los bañistas, fabricando esculturas con los juguetes de sus hijos, trabajando en su taller... A esa filmación la llamé Diario de un verano, y creo que es una de las cosas más importantes que he hecho. En cierto momento la película se interrumpió, y todo ese material quedó en casa de Picasso, quien luego se mudó como seis veces. Intenté seguirle la pista, a él y a la película, porque todo el mundo quería ver esa filmación, pero fue imposible. Supongo que algún día aparecerá ese material”.

El pasado 14 de agosto Margot Benacerraf cumplió 94 años. Y aunque su filme sobre Picasso aún no ha aparecido, su existencia en nuestra memoria es tan real que ya es parte de su fundamental filmografía.

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